La sala de estar

A la hora de decorar la sala de estar, recordá que lo más importante es que quienes habitan la casa y sus invitados se sientan a gusto.

Podés escoger un objeto, natural o artificial (una flor, un cuadro, un jarrón, etc.), algo con lo que te sintás identificado(a) y a partir de ahí empezar a crear tu propia sala, de ese objeto tomarás colores, texturas, diseños, lo más importante es que tu parte creativa empiece a explorar. No olvidés el estilo que querés transmitir en ella.

En cuanto a los colores, es importante saber que lo mejor es tener tres tonos, el principal, el secundario y el de acentuación, el cual se debe repetir al menos tres veces. Lo ideal es combinar colores fríos y cálidos. Por ejemplo blanco, gris y rojo, el blanco cumplirá la función de principal, esto quiere decir que estará en mayor parte por ejemplo las paredes, el gris será el secundario, como en los muebles y el rojo el de acentuación, una sola pared, un jarrón, un cuadro, o bien una alfombra, ahí es donde deberás ser más creativo(a).

No te olvidés de los detalles que hacen que la estancia sea un lugar acogedor o por el contrario frío y no invite a quedarse en él.

Manos a la obra!

 

 

 

 

 

 

Remodelando la Cocina

Luego de un tiempo es hora de renovar ese espacio tan necesario de la casa, donde si bien no pasamos todo el día, si pasamos una buena parte de él, además es un espacio donde nuestra creatividad culinaria debe florecer todos los días y esto sucederá si nos ayudamos con una buena apariencia de ese lugar, la cocina.

Acá te daremos unos tips para que logres una remodelación acertada en la zona de tu cocina.

Define prioridades: Antes de que decidas la distribución es importante que definas tus prioridades. Para empezar hay que recordar que este es un espacio de trabajo. Puedes hacer una lista en la que anotes lo que te gusta y lo que no de tu actual cocina, definir que electrodomésticos necesitas, si requiere de alacena, etc.

Renueva las instalaciones: Aprovecha los trabajos para renovar la instalación eléctrica y sustituir las viejas cañerías de agua. Es importante prever el número de enchufes que necesitas y calcula una toma de tierra, como mínimo, para el horno, refrigerador y la placa de cocción.

Elige la mejor distribución: La distribución va de la mano con los metros disponibles y por la forma de la planta. Lo más importante para conseguir trabajar con la máxima comodidad es que las tres zonas que integran la cocina-cocción, lavado y almacenaje-dibujen un triángulo imaginario. Es la manera de evitar desplazamientos innecesarios.

Isla central: Esta distribución es muy práctica pero necesita mucho espacio, por lo que se debe analizar muy bien, alrededor de la isla debe haber una zona de paso de, como mínimo, 90 cm. Una de las ventajas de la isla es que puede albergar diferentes áreas: cocción, lavado, trabajo, y uno de sus inconvenientes es que la instalación eléctrica y la fontanería se empotran en el suelo.

Península: Si la cocina es alargada y te interesa separar diferentes zonas, por ejemplo, el office de la zona de trabajo, puedes pensar en instalar una península. La península te permite ganar superficie de trabajo en la cocina y, además, crear un espacio diferencia al resto de la encimera y dependiendo de cómo equipemos la península su funcionalidad se puede multiplicar.

Armarios: Calcula cuántos armarios necesitas, mira los que tienes ahora y piensa en cuantos más necesitarás para guardar todos los enseres de cocina y despensa. Recuerda que los armarios te ayudaran a que la cocina se vea ordenada y limpia. A nivel orientativo, se calcula que una familia de cuatro miembros necesita cinco metros lineales de armarios (entre altos y bajos), igual se debe valorar cada caso por separado.

Valora la medida de los armarios: Para sacar el máximo partido al espacio, debes conocer las medidas de los módulos existentes en el mercado. Para tener una idea, los bajos tienen una profundidad de unos 60cm, aunque algunos miden entre 15 y 20 cm más, y un ancho de entre 20 y 120 cm. Los armarios altos miden 35 y 37 cm de profundidad y entre 35 y 110 cm de alto.

Muebles: Por las condiciones ambientales que se dan en la cocina, es importante que el mobiliario resista bien el calor y la humedad. Si te decides por la madera, asegúrate de que está bien protegida con barnices y, si puedes, opta por una tropical, mucho más resistente; los laminados son los más económicos, y los lacados son algo más delicados.

Suelo: Una de las cualidades que hay que exigirle al piso de la cocina es que sea resistente. El gres, con su infinidad de acabados, texturas y medidas, es uno de los más recomendables. El barro, mármol y mosaico son más porosos y vulnerables. También se puede optar por la madera, aunque lo mejor es el parquet sintético, bello y sufrido.

Encimera: La encimera debe ser de un material muy resistente y fácil de mantener para soportar el contacto con los utensilios calientes y con las salpicaduras. El mármol y el granito son los más utilizados, aunque cada vez ganan más peso los sintéticos, por su fácil instalación y bajo presupuesto. También pueden ser de acero, laminado o de madera tratada.

Superficie de trabajo: En la planificación de la cocina, asegúrate de que contarás con suficiente espacio para trabajar y manipular los alimentos con holgura. Como orientación ten en cuenta estas medidas: junto al fregadero deben quedar entre 40 y 60 cm, el mismo espacio que reservarás al lado del horno. Calcula 40cm de encimera libre a los lados de la placa.

Paredes: Las paredes de una cocina deben estar bien protegidas, ya que continuamente están expuestas a salpicaduras, vapor, cambios de temperatura. Por eso hay que revestirlas con un material resistente y fácil de limpiar. Si eliges un material más delicado, protege la pared de la zona de cocción con una plancha de acero o de material sintético.

Puertas y ventanas: Si la carpintería es antigua, aprovecha la reforma para renovarla. Sustituye las ventanas por otras de madera, aluminio o PVC. Las de aluminio son las más económicas, aunque las que menos aíslan. Puedes escoger entre diferentes tipos de apertura (correderas, ventila, guillotina). Las correderas, sin ángulo de apertura, optimizan el espacio.

Ubicación: Uno de los aspectos que hay que pensar es dónde ubicar los electrodomésticos. La cocina es quizá la protagonista. Si la zona de la cocina es pequeña, instala una plantilla de dos fuegos. Coloca el lavavajillas junto al fregadero, el refrigerador cerca del área de cocción, y el horno y el microondas es mejor en columna o torre.

Puntos de luz: En la cocina es imprescindible contar con buena iluminación. Lo ideal es que disponga de una luz general, puedes optar por focos repartidos o por un único punto de luz; para el office elige una luz cálida, ya sea una lámpara suspendida o unos apliques.

Iluminación del área de trabajo: En la zona de trabajo hay que cuidar la iluminación, ya que es muy importante que no existan sombras que puedan entorpecer el trabajo diario. Si instalas armarios altos puedes incorporar focos empotrados que iluminen la encimera. Si no, opta por apliques de pared. Como la luz indirecta, las vitrinas con luz son perfectas.

Luz natural: Si cuentas con un punto de entrada de luz natural en la cocina, ventana, salida a una terraza, tragaluz, aprovéchalo al máximo. Planea una distribución que no entorpezca la libre circulación de la luz, por ejemplo con predominio de muebles bajos, elige revestimientos claros que potencian la luminosidad y coloca cortinas vaporosas.

Office cálido: En cocinas amplias es habitual incorporar un office equipado con una amplia mesa. Ubícalo en una zona que disfrute de la luz natural y diferéncialo con un revestimiento o un pavimento más cálido, ya que esta zona no está tan expuesta al desgaste. Otra opción es utilizar la zona de la isla o la península para instalar una barra volada.

Cocinas pequeñas: Si la cocina cuenta con poco espacio, quizá te interese recurrir a los electrodomésticos compactos y polivalentes. Entre los primeros, puedes encontrar hornos y lavavajillas de 45cm de ancho. Los polivalentes son aparatos que reúnen dos electrodomésticos en uno, como los hornos-microondas.

Fuente Revista Cocinas y Baños