Fusión…Comedor y Cocina





Por Diseñador de Interiores Ricardo Chaves.

En el  Diseño Interno es muy válida la fusión, tanto de estilos, decoración, colores, como de ciertas áreas del hogar.  ¿Cuándo se logra? Cuando nos atrevemos a unir dos o más áreas, o estilos, dando lugar a uno solo.

En este artículo te daré algunas ideas para que logrés una fusión armónica entre el comedor y la cocina, áreas que normalmente están conectadas y muchas veces no son bien aprovechadas:

Decoración unificada

Podés crear una zona de cocina y comedor con similitud decorativa para que visualmente sea un espacio unificado.

Para ello, podés utilizar el mismo suelo para ambos ambientes, en los muebles utilizá los mismos colores y materiales. Combiná, por ejemplo, la madera de los armarios de la cocina con la de la mesa del comedor, o el acero de una lámpara con el de la campana extractora, el color de los textiles o de los propios muebles. Tenés varias combinaciones posibles.

Espacios unidos pero visualmente diferenciados.

En este caso, te propongo que diferencies visualmente ambos espacios a través de pequeños detalles que te ayudarán a lograrlo. Elegí un suelo distinto para la zona de la cocina o colocá una alfombra en el espacio donde se encuentra la mesa del comedor. También podés cambiar de colores y materiales, aunque al ser dos espacios unidos te recomiendo que aunque contrasten tengan cierta coherencia entre sí. Para ello combiná tonalidades de una misma gama o elegí colores complementarios.

Una barra  o desayunador para separar.

Una idea que me gusta mucho a la hora de decorar un espacio abierto entre un salón y cocina es la de colocar un desayunador para separar ambas zonas. Además de resultar muy práctica ya que te permite comer o cenar en ella, la podés utilizar para preparar los alimentos.

Visualmente crea esa diferencia entre ambos ambientes y es un elemento muy funcional en casa.

Muebles de cocina camuflados (o no…)

Si te apetece diseñar un espacio abierto luminoso y amplio podés camuflar de alguna forma los muebles y electrodomésticos de tu cocina. Así quedará todo más integrado con el resto de la estancia. Logralo dándoles  el mismo color que tiene la pared, e incluso tapando los electrodomésticos con muebles de esta tonalidad.

Todo dependerá del estilo que elijas para esta zona de tu vivienda, ya que si optás, por ejemplo, por algo más rústico los muebles lucen muy bien si están totalmente a la vista y contrastan con el resto. Mirá este ejemplo en el que el mueble de cocina está decorada en un color más oscuro. El resultado es igualmente bonito, ¿no te parece?

Detalles decorativos que unifiquen.

Aunque elijás diferenciar ambos espacios a través de los colores y los materiales podés colocar pequeños detalles decorativos que unifiquen y aporten esa coherencia visual de la que te hablaba antes.

Se me ocurre que, por ejemplo, podés colocar algunas plantas o flores en ambas zonas, en el comedor y en la cocina, para darle un toque natural y de color a todo el espacio. Existen plantas que van a quedar maravillosas en ambos lugares.

La iluminación.

A la hora de decorar ambos ambientes ten en cuenta que van a tener  necesidades de iluminación diferentes, por lo que en este caso tendrás que pensar en la cocina y en el salón como estancias separadas en las que habrá que analizar dónde precisarás más luz y de qué tipo. Es posible que en este punto necesités asesoría de un profesional, estamos para servirte.

Ricardo Chaves

Iluminando la cocina

Una de las zonas más importante del hogar, es sin duda la cocina. Es por esto, que la iluminación en ella debe estudiarse con especial cuidado.

En la cocina no sólo preparamos los alimentos, es acá donde también tomamos alguna merienda, el almuerzo ó la cena, nos sentamos a conversar, tomamos un té, un café, acompañamos al ó la chef del día, trabajamos, en fin, se ha convertido en un espacio totalmente familiar.

Lo primero será visualizar el espacio y reconocer cada zona y su funcionalidad, área de cocción, de preparación, zona de utensilios, etc. De esta manera lograremos definir qué tipo de iluminación se requiere.

• La base de una buena  iluminación en una cocina, será la combinación entre la luz natural y artificial, así que si contás con la primera, sacále el máximo provecho a través de una distribución que no tape su circulación.

• Es importante que contés con una luz general y una puntual para cada actividad, evitando de esta manera, zonas oscuras.

• La iluminación general la lograrás con una lámpara de techo, por ejemplo downlights, consumen un 80% menos que las halógenas, son más potentes, duran más y no producen calor. Existen en el mercado con diferentes formas, te recomendamos circulares, son más fácil de instalar y siempre quedan alineados.

• Es importante que iluminés cada zona por separado, asociando un interruptor a cada área, para mayor ahorro y comodidad.

• La encimera es la zona mayormente usada, acá generalmente se encuentra la cocina y el fregadero, y normalmente sobre ella contamos con los muebles aéreos, colocá las lámparas en la parte inferior de ellos, así lograrás una luz totalmente limpia, ya que la superficie será iluminada sin sombras.

Según tu gusto, podés optar por pequeños halógenos, entre 10 y 20 W, ó tubos de luz incandescente. Ó bien iluminación LED, los hay en spot ó carril, con este último lográs iluminar el largo de la encimera de manera uniforme.

• Si contás con una península en tu cocina, podés elegir entre lámparas de techo, focos halógenos ó apliques dirigibles, recordemos que ésta puede cumplir varias funciones.

• Y bien,  si en lugar de una península, tenés la oportunidad de una isla, te recomendamos las lámparas suspendidas, en muchos casos es acá donde se encuentra la zona de cocción, y además si son amplias sirven de sitio para comer cumpliendo el papel de desayunador. Tomá en cuenta la función de ésta.

• En muchos hogares se incorpora una mesa, este espacio podrá ser iluminado de manera más cálida, logrando un rincón acogedor. Colocá una lámpara suspendida que encaje con el centro de la mesa. Este conjunto, mesa, sillas y lámpara formarán un elemento decorativo en la cocina.

• Iluminá los estantes, armarios y gaveteros.

• Utilizá en tu mobiliario materiales que reflejen la luz, por ejemplo: cristal, acero, lacados, colores claros, el blanco, la luz rebota en ellos y se multiplica. Se cauteloso para que no produzcan deslumbramientos y no ocurra un accidente.

Con estas ideas podrás lograr una cocina bien iluminada, ahora ve a escoger las luminarias que estén acorde al estilo decorativo que has elegido para ese espacio y a tu personalidad.

Lográ una cocina que comparta tu “yo interior”.

Remodelando la Cocina

Luego de un tiempo es hora de renovar ese espacio tan necesario de la casa, donde si bien no pasamos todo el día, si pasamos una buena parte de él, además es un espacio donde nuestra creatividad culinaria debe florecer todos los días y esto sucederá si nos ayudamos con una buena apariencia de ese lugar, la cocina.

Acá te daremos unos tips para que logres una remodelación acertada en la zona de tu cocina.

Define prioridades: Antes de que decidas la distribución es importante que definas tus prioridades. Para empezar hay que recordar que este es un espacio de trabajo. Puedes hacer una lista en la que anotes lo que te gusta y lo que no de tu actual cocina, definir que electrodomésticos necesitas, si requiere de alacena, etc.

Renueva las instalaciones: Aprovecha los trabajos para renovar la instalación eléctrica y sustituir las viejas cañerías de agua. Es importante prever el número de enchufes que necesitas y calcula una toma de tierra, como mínimo, para el horno, refrigerador y la placa de cocción.

Elige la mejor distribución: La distribución va de la mano con los metros disponibles y por la forma de la planta. Lo más importante para conseguir trabajar con la máxima comodidad es que las tres zonas que integran la cocina-cocción, lavado y almacenaje-dibujen un triángulo imaginario. Es la manera de evitar desplazamientos innecesarios.

Isla central: Esta distribución es muy práctica pero necesita mucho espacio, por lo que se debe analizar muy bien, alrededor de la isla debe haber una zona de paso de, como mínimo, 90 cm. Una de las ventajas de la isla es que puede albergar diferentes áreas: cocción, lavado, trabajo, y uno de sus inconvenientes es que la instalación eléctrica y la fontanería se empotran en el suelo.

Península: Si la cocina es alargada y te interesa separar diferentes zonas, por ejemplo, el office de la zona de trabajo, puedes pensar en instalar una península. La península te permite ganar superficie de trabajo en la cocina y, además, crear un espacio diferencia al resto de la encimera y dependiendo de cómo equipemos la península su funcionalidad se puede multiplicar.

Armarios: Calcula cuántos armarios necesitas, mira los que tienes ahora y piensa en cuantos más necesitarás para guardar todos los enseres de cocina y despensa. Recuerda que los armarios te ayudaran a que la cocina se vea ordenada y limpia. A nivel orientativo, se calcula que una familia de cuatro miembros necesita cinco metros lineales de armarios (entre altos y bajos), igual se debe valorar cada caso por separado.

Valora la medida de los armarios: Para sacar el máximo partido al espacio, debes conocer las medidas de los módulos existentes en el mercado. Para tener una idea, los bajos tienen una profundidad de unos 60cm, aunque algunos miden entre 15 y 20 cm más, y un ancho de entre 20 y 120 cm. Los armarios altos miden 35 y 37 cm de profundidad y entre 35 y 110 cm de alto.

Muebles: Por las condiciones ambientales que se dan en la cocina, es importante que el mobiliario resista bien el calor y la humedad. Si te decides por la madera, asegúrate de que está bien protegida con barnices y, si puedes, opta por una tropical, mucho más resistente; los laminados son los más económicos, y los lacados son algo más delicados.

Suelo: Una de las cualidades que hay que exigirle al piso de la cocina es que sea resistente. El gres, con su infinidad de acabados, texturas y medidas, es uno de los más recomendables. El barro, mármol y mosaico son más porosos y vulnerables. También se puede optar por la madera, aunque lo mejor es el parquet sintético, bello y sufrido.

Encimera: La encimera debe ser de un material muy resistente y fácil de mantener para soportar el contacto con los utensilios calientes y con las salpicaduras. El mármol y el granito son los más utilizados, aunque cada vez ganan más peso los sintéticos, por su fácil instalación y bajo presupuesto. También pueden ser de acero, laminado o de madera tratada.

Superficie de trabajo: En la planificación de la cocina, asegúrate de que contarás con suficiente espacio para trabajar y manipular los alimentos con holgura. Como orientación ten en cuenta estas medidas: junto al fregadero deben quedar entre 40 y 60 cm, el mismo espacio que reservarás al lado del horno. Calcula 40cm de encimera libre a los lados de la placa.

Paredes: Las paredes de una cocina deben estar bien protegidas, ya que continuamente están expuestas a salpicaduras, vapor, cambios de temperatura. Por eso hay que revestirlas con un material resistente y fácil de limpiar. Si eliges un material más delicado, protege la pared de la zona de cocción con una plancha de acero o de material sintético.

Puertas y ventanas: Si la carpintería es antigua, aprovecha la reforma para renovarla. Sustituye las ventanas por otras de madera, aluminio o PVC. Las de aluminio son las más económicas, aunque las que menos aíslan. Puedes escoger entre diferentes tipos de apertura (correderas, ventila, guillotina). Las correderas, sin ángulo de apertura, optimizan el espacio.

Ubicación: Uno de los aspectos que hay que pensar es dónde ubicar los electrodomésticos. La cocina es quizá la protagonista. Si la zona de la cocina es pequeña, instala una plantilla de dos fuegos. Coloca el lavavajillas junto al fregadero, el refrigerador cerca del área de cocción, y el horno y el microondas es mejor en columna o torre.

Puntos de luz: En la cocina es imprescindible contar con buena iluminación. Lo ideal es que disponga de una luz general, puedes optar por focos repartidos o por un único punto de luz; para el office elige una luz cálida, ya sea una lámpara suspendida o unos apliques.

Iluminación del área de trabajo: En la zona de trabajo hay que cuidar la iluminación, ya que es muy importante que no existan sombras que puedan entorpecer el trabajo diario. Si instalas armarios altos puedes incorporar focos empotrados que iluminen la encimera. Si no, opta por apliques de pared. Como la luz indirecta, las vitrinas con luz son perfectas.

Luz natural: Si cuentas con un punto de entrada de luz natural en la cocina, ventana, salida a una terraza, tragaluz, aprovéchalo al máximo. Planea una distribución que no entorpezca la libre circulación de la luz, por ejemplo con predominio de muebles bajos, elige revestimientos claros que potencian la luminosidad y coloca cortinas vaporosas.

Office cálido: En cocinas amplias es habitual incorporar un office equipado con una amplia mesa. Ubícalo en una zona que disfrute de la luz natural y diferéncialo con un revestimiento o un pavimento más cálido, ya que esta zona no está tan expuesta al desgaste. Otra opción es utilizar la zona de la isla o la península para instalar una barra volada.

Cocinas pequeñas: Si la cocina cuenta con poco espacio, quizá te interese recurrir a los electrodomésticos compactos y polivalentes. Entre los primeros, puedes encontrar hornos y lavavajillas de 45cm de ancho. Los polivalentes son aparatos que reúnen dos electrodomésticos en uno, como los hornos-microondas.

Fuente Revista Cocinas y Baños